Chile necesita modernizar su metodología constructiva

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Marcos Brito, gerente Construye2025

Marcos Brito, gerente Construye2025

Por Marcos Brito, gerente de Construye2025

Fue a fines de 2016 cuando el Programa Construye2025 inició su “Plan de Industrialización y Construcción Limpia”, que incorporaba diversas acciones para generar y articular las instancias necesarias para fomentar el desarrollo y utilización de soluciones industrializadas en la edificación local, a través de la estandarización de componentes, la especialización del capital humano y la urgente necesidad de disminuir los residuos de la construcción.  

En un comienzo, no fue fácil instalar el concepto -que es complejo-, debido a que se suele asociar directamente a prefabricación y a soluciones de baja calidad, muy lejos de la verdadera magnitud de este concepto. Hoy entendemos que la construcción industrializada es la producción, bajo condiciones controladas y acciones repetitivas, de componentes, partes o totalidad de inmuebles, que son prefabricados o construidos fuera de sitio. Son considerados como elementos de construcción industrializada pequeños componentes y sistemas lineales, hasta sistemas panelizados (2D) y sistemas volumétricos modulares (3D).

De acuerdo a lo señalado en la Hoja de Ruta de Construye2025, la experiencia internacional demuestra que las soluciones industrializadas aplicadas en la industria de la construcción permiten aumentar la productividad del sector a través de mejores condiciones de control de costos, menor impacto ambiental, reducción de los tiempos en construcción, mejores empleos directos en términos de calificación y mejor calidad de personal subcontratado en obra -lo que resulta, además, en mayores niveles de seguridad-, más eficiencia en la producción, mejor calidad del producto final y con ello, menor post venta. Esto especialmente gracias a una mejor integración de los distintos agentes en un proyecto, desde etapas tempranas de diseño, bajo un estándar previamente establecido.

Una de las iniciativas más concretas en este ámbito, desde Construye2025, ha sido la creación del Consejo de Construcción Industrializada (CCI), que ya tiene más de 50 instituciones miembros y está pronto a constituirse como una corporación independiente. Esta agrupación nació como una instancia de conversación, debate e intercambio de experiencias, para fomentar el desarrollo de un mercado para este tipo de soluciones constructivas. Hoy cuenta con importantes exponentes, incluyendo constructoras, proveedores, expertos, gremios y representantes de instituciones públicas, como Corfo y Minvu.

En Construye2025 hemos estado estudiando los beneficios de la construcción industrializada. Durante 2018, junto con el CCI, desarrollamos un estudio en el que se compararon dos obras prefabricadas con tecnología de paneles de hormigón y madera, versus una hecha con albañilería tradicional. Notamos que hay beneficios importantes en cuanto a cumplimiento de plazos, de calidad y mayor eficiencia en la mano de obra; incluyendo hasta 92% de reducción en tiempos destinados a ajustes de calidad, 76% menos en tiempo efectivo para la construcción y 13% menos en costos directos de fabricación de obra gruesa, y tres veces menos generación de residuos.

Hoy el desafío es muy claro: necesitamos lograr una tasa de crecimiento en la productividad de la edificación (estancada desde hace 20 años), que al menos iguale la tasa de crecimiento agregada de nuestra economía, con lo que podría incluso aumentar el PIB nacional en torno a un 2% (Clapes UC, 2018).

Por esto, Chile necesita modernizar su metodología constructiva, hacia una excelencia operacional que incorpore modelos avanzados de gestión, tecnología digital en todo el proceso y sistemas basados en estándares definidos. Con ello lograremos mayor eficiencia, mejor control de costos y plazos, mejores niveles de seguridad, menor impacto ambiental y mejor calidad de nuestras edificaciones, entre otros importantes beneficios para la construcción y nuestra propia calidad de vida.