En 2015, Chile sorprendió a la región. Con la creación de Planbim por parte de Corfo, nos posicionamos como líderes de la transformación digital en la construcción latinoamericana, trazando una ruta que muchos países vecinos luego adaptarían. No se
trataba solo de cambiar el plano en papel por una maqueta en 3D, sino de un verdadero salto cuántico: crear entornos virtuales inteligentes que integran datos para anticipar costos, optimizar la operación y cuidar los recursos públicos antes de poner la primera piedra. Fuimos pioneros y visionarios al demostrar cómo el Estado podía movilizar a todo un sector a través de su poder de compra y del lanzamiento del Estándar BIM para Proyectos Públicos (EBPPP).
Sin embargo, el impulso inicial chocó de frente con la realidad de un sector históricamente conservador. Aunque la Encuesta Nacional BIM de la Universidad de Chile reflejó años de resiliencia, los resultados del año 2025 encendieron las alarmas al revelar un «plateau de saturación»: la adopción regular se estancó en torno al 42%-46%, creciendo apenas un tímido 4% en el último periodo. Los datos desnudaron una verdad incómoda: nuestra industria se mueve por obligación, no por convicción. Al pausarse iniciativas estatales clave, la inversión privada se congeló, y el hecho de que un 91% de los profesionales declare que usa BIM solo por exigencia del mandante demuestra que nos quedamos en el mero cumplimiento normativo, sin terminar de internalizar su valor real.
Pero las crisis son el terreno fértil para los nuevos comienzos, y desde 2024 el sector privado decidió tomar la posta. Liderados por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), nació la Aceleradora BIM, una potente alianza público-privada de más de 15 entidades que co-crearon una ambiciosa Hoja de Ruta con la meta de alcanzar un 70% de adopción para el 2028. Este esfuerzo ya está moviendo la máquina: los ministerios MOP y MINVU actualizaron sus compromisos a fines del año pasado y las nuevas autoridades de gobierno han ratificado su respaldo total. Hoy el ecosistema vuelve a vibrar con fuerza, escuchando a la industria y expandiendo el alcance del estándar hacia la infraestructura y el montaje minero, un movimiento absolutamente pionero en toda Latinoamérica.
El gran acierto de este nuevo aire radica en una profunda evolución conceptual. La Aceleradora BIM ha dejado de mirar el acrónimo únicamente como Building Information Modeling para redefinirlo como Better Information Management (una mejor gestión de la información). Esta visión local está perfectamente alineada con la reciente e histórica actualización de la norma ISO 19650. El estándar internacional ha dado un giro radical al abandonar el enfoque centrado puramente en el modelo en 3D (model-centric) para pasar a un ecosistema centrado plenamente en el dato (information-centric). La norma ahora unifica los procesos de diseño y operación en un solo flujo continuo para evitar la pérdida de información en el traspaso, dándole vida a lo que los expertos llaman el «hilo dorado.