Pablo Molina, vicepresidente de Gestión y Sostenibilidad de la CChC Ñuble, plantea que la digitalización de las pymes no es un asunto que cada empresa resuelva por separado, sino un desafío que define la productividad de toda la cadena de valor de la construcción.
En una industria donde un material que no llega a tiempo puede detener una obra completa, la forma en que circula la información entre constructoras, subcontratistas y proveedores es decisiva. Conversamos con Pablo Molina, vicepresidente de Gestión y Sostenibilidad de la Cámara Chilena de la Construcción sede Ñuble, sobre las brechas digitales entre empresas grandes y pymes, y sobre el rol que pueden cumplir las grandes compañías y el gremio para cerrarlas.
La CChC reúne a empresas grandes y pymes.
¿Qué diferencia ve hoy entre ambas en cuanto a digitalización?
La principal diferencia está en los recursos disponibles, el acceso a tecnologías y la capacidad de incorporarlas en la gestión. Pero el desafío no es solo tecnológico, también es cultural. En Ñuble tenemos muchas pymes con experiencia y conocimiento del sector que necesitan mayores oportunidades para modernizar sus procesos. Lo importante es entender que la digitalización no es exclusiva de las grandes empresas: hoy existen herramientas accesibles que pueden mejorar significativamente la productividad de cualquier organización.
Cuando una constructora trabaja con subcontratistas y proveedores que no están digitalizados, ¿dónde se nota?
En la coordinación, los tiempos de respuesta y el control de los recursos. En construcción, una información que llega tarde o incompleta genera retrasos, errores y mayores costos. Por ejemplo, cuando los materiales se piden por llamadas o mensajes sin un seguimiento centralizado, cuesta saber qué se pidió, qué se despachó y qué llegó efectivamente a la obra. Muchas veces el problema no es la falta de recursos, sino la falta de información oportuna para usarlos bien.
¿Qué gana una empresa grande cuando sus proveedores trabajan de forma digital?
Eficiencia, trazabilidad y capacidad de planificación. Proveedores que entregan información a tiempo permiten anticipar dificultades, coordinar mejor y disminuir riesgos operacionales. Y hay un beneficio de largo plazo: cuando las pymes mejoran su gestión, se fortalece toda la cadena. Una constructora difícilmente alcanza altos niveles de productividad si sus proveedores y subcontratistas no avanzan en la misma dirección.
¿Qué pueden hacer las empresas grandes para ayudar a que sus proveedores avancen?
Asumir un rol activo: compartir conocimientos, promover capacitaciones y facilitar herramientas. No se trata sólo de exigir mayores estándares de gestión, sino de generar las condiciones para que las pymes puedan alcanzarlos.
¿Conoce casos donde una empresa haya impulsado la digitalización de su cadena?
En una empresa que conozco de cerca están implementando una aplicación desarrollada internamente, a partir de lo aprendido en un curso de inteligencia artificial gestionado a través de la Cámara. La herramienta digitaliza el abastecimiento de materiales y conecta a jefes de terreno, adquisiciones, bodega, conductores y maestros, desde la solicitud inicial hasta la recepción en obra, donde se confirma la entrega completa o se informan faltantes. Lo más valioso es demostrar que la capacitación puede transformarse en innovación concreta, usando su propio conocimiento para resolver necesidades reales. Por eso reitero que muchas veces el problema no es la falta de recursos, sino la falta de información oportuna para utilizarlos correctamente.
¿Qué puede hacer la CChC para conectar a sus socios grandes con las pymes que se están digitalizando?
La Cámara puede ser articuladora entre empresas, instituciones y programas de innovación. Desde la CChC Ñuble podemos promover espacios de colaboración y vinculación entre empresas de distintos tamaños, para que las pymes conozcan las necesidades de las grandes y desarrollen capacidades para responder a ellas. Desde la Vicepresidencia de Gestión y Sostenibilidad creemos que la digitalización, productividad y sostenibilidad deben avanzar juntas. El desafío es que estas oportunidades lleguen a más empresas de la región.
¿Qué le diría a un socio con una empresa grande sobre por qué le conviene que sus proveedores entren al programa?
Que fortalecer digitalmente a sus proveedores es también fortalecer su propia empresa. Un proveedor que planifica mejor, controla sus procesos y entrega información confiable reduce retrasos y mejora la eficiencia de los proyectos. Apoyar la digitalización de las pymes no es solo colaboración: es una inversión estratégica en productividad.
¿Y a una pyme que quiere ser proveedora de empresas más grandes?
Que la transformación digital es una oportunidad concreta para crecer y acceder a nuevos negocios. Hoy no basta con un buen producto o servicio; también hay que demostrar capacidad de gestión, cumplimiento de plazos y confiabilidad. Mi recomendación es partir por los procesos que generan más dificultades y buscar herramientas para mejorarlos. No siempre se requieren grandes inversiones; lo fundamental es la disposición a aprender e innovar. Al final, la transformación digital no se trata sólo de incorporar tecnología, sino de trabajar mejor y construir empresas más productivas, competitivas y sostenibles.