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septiembre 24, 2019
Artículo escrito por el Dr. Marcos Crutchik N., Centro de Desarrollo Energético Antofagasta, Universidad de Antofagasta Cuando se piensa en edificación sustentable, aparece con ello la ventaja de los edificios full electrificados. Lo anterior, se basa no sólo en la disminución de los costos operacionales asociados al consumo de energía, sino que también permite agregar al…
Artículo escrito por el Dr. Marcos Crutchik N., Centro de Desarrollo Energético Antofagasta, Universidad de Antofagasta
Cuando se piensa en edificación sustentable, aparece con ello la ventaja de los edificios full electrificados. Lo anterior, se basa no sólo en la disminución de los costos operacionales asociados al consumo de energía, sino que también permite agregar al edificio mayores grados de inteligencia, lo que implica la posibilidad de automatizar muchas de las operaciones, ayudando con ello a mejorar la sustentabilidad de la vivienda.
Sin embargo, cuando esta idea se une con el uso de paneles fotovoltaicos, aparecen dudas relativas a la intervención de la techumbre, instalación de estructuras de soporte, pérdida de impermeabilidad e incluso, deterioro de la estética del edificio en cuestión. Las posibilidades son muchas más que pensar solamente en paneles convencionales.
Por lo pronto, ya existen comercialmente los vidrios fotovoltaicos, que permiten la utilización de las llamadas ventanas solares. Se trata de sistemas transparentes (70% en comparación con un vidrio normal), que generan electricidad en forma fotovoltaica y que incluso en algunos casos, pueden filtrar la entrada de calor, proveyendo con ello una mejora en el aislamiento térmico del edificio. El costo en la actualidad de este tipo de vidrios, supera entre un 18 y un 20% el valor de un vidrio normal y la posibilidad de incorporarlos en la construcción son más que prometedoras, dado que ya hay en el horizonte mejoras de esta tecnología. Un reciente desarrollo de la empresa New Energy Technology de Estados Unidos, ofrece un líquido que se puede aplicar en cualquier superficie transparente transformándola en fotovoltaica.
Por otra parte, también están disponibles los paneles solares flexibles, que permiten pensar en su uso como revestimiento en las paredes y contornos de un edificio. Lo anterior, permite dotar de capacidad fotovoltaica a la edificación sin tener que transar necesariamente con la calidad visual de la misma, facilitando con ello el trabajo del arquitecto. Adicionalmente, se evita la necesidad de intervenir el techo, pues el sistema fotovoltaico se podría instalar en las paredes laterales o en cualquier otra superficie disponible del edificio.
Es importante tener presente en este caso, que un porcentaje importante de las demandas contra las empresas que instalan sistemas fotovoltaicos en las viviendas, se relaciona con una mala intervención de los techos, causando una pérdida de impermeabilidad de la superficie y la posible filtración de agua hacia la vivienda. Se trata de sistemas basados en silicio amorfo u otras alternativas similares, con una eficiencia de conversión solar de alrededor de un 8%, con un precio equivalente a los paneles convencionales del tipo mono o policristalino.
Una variante de lo anterior, es la que ofrece la empresa italiana General Membrane, que ofrece membranas impermeabilizantes de techumbres, que a su vez son fotovoltaicas, es decir, cumplen dos funciones, sellando los techos contra las lluvias, al mismo tiempo que generan electricidad. La ventaja de estas membranas es que no requieren intervenir el techo, pues ellas se pegan directamente a la superficie. Además, el proceso de pegado es bastante sencillo y rápido, en comparación con las estructuras metálicas que se consideran en la instalación de paneles convencionales. El edificio corporativo de General Membrane tiene toda la superficie de sus techos cubierta por este tipo de membranas, por lo que es interesante tener en cuenta que el uso de ellas abre la posibilidad de utilizarlas, tanto en la construcción domiciliaria, como en el sector minero.
Es probable que a la fecha, ninguna de estas tecnologías permita por sí misma, pensar aún en edificios autónomos en el consumo de la electricidad. Pero, es evidente que contribuyen a disminuir su consumo desde las redes públicas, usualmente más contaminantes, mejorando con ello la sustentabilidad ambiental de las edificaciones, además de contribuir en la disminución de los efectos nocivos que tiene el cambio climático en nuestro planeta.
Chile tiene la gran oportunidad, si se apuesta por un uso más intensivo de este tipo de energía, de contribuir con un grano de arena en el impacto que está ocasionando el cambio climático para el medio ambiente, considerando que somos el país con las mejores condiciones mundiales para el uso de la energía solar.
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